El Río  Nos vivimos nadando en un gran río, un río sin orillas, y nuestra mirada se encuentra focalizada en un objetivo lejano, al cual anhelamos profundamente llegar. No nos fijamos en lo que hacemos, solo mantenemos la vista en el objetivo, ese objetivo que parece es el fin de tu vida. Muchísimas veces nos sentimos cansados y agotados, pero no nos damos cuenta de cual es el motivo, creemos que es lo normal por el esfuerzo de nadar hacia el objetivo, hacia el sentido de tu vida. Es curioso porque hay días que te levantas y parece que ya estás cerca del objetivo y te sientes alegre e ilusionado, pero hay otros días, que sin ninguna causa, te sientes lejos y esto te deprime y te entristece. Hay días de sol y días de lluvia. Día tras día sigues nadando para acercarte a donde tú crees se encuentra la felicidad que tanto anhelas, día tras días sigues en ese esfuerzo, a veces agotador, de nadar “contra corriente” hacia el objetivo deseado. Porque eso es lo curioso, todo objetivo mental se encuentra contra corriente, toda idea de tus pensamientos se encuentra en sentido contrario al fluir del río y tú nadas y nadas, te pasas la vida nadando contra corriente y dependes de la intensidad del río de ese día. Si el río tiene poco caudal, es más fácil nadar contra corriente, pero si tiene mucho, es él el que te lleva y te separa de tu meta. Pero sea como sea, el nadar contra corriente es agotador y siempre te debilita, siempre terminas cansado. |